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MIEDO: ¿Miedo a nadar en aguas abiertas?

Como saben, para nosotros es de suma importancia dar mayor informe sobre lo que es nadar en Aguas Abiertas y en especial este evento El Cruce, al ser el único que se realiza de Isla a Isla y en el cual, al llevar por lo menos 3kms uno piensa ¿Pero que hago aqui?. Es una experiencia muy gratificante elllegar a la meta, y claro, requiere de conocimientos de nado en aguas abiertas, pero más importante, conocerte a ti como nadador y tener un MUY árduo trabajo mental.

Cuando se trata de Natación en Aguas Abiertas podemos encontrar dos tipos de personas: Aquellas que solo oír nombrar las palabras aguas abiertas se muestran inquietas y nerviosas y las que por el contrario experimentan placer, calma, sosiego y confianza.

Pues bien, la buena noticia es que todo el mundo puede estar en ese segundo grupo. Y se puede conseguir con una estrategia inteligente, con técnica y con práctica. Y lo mejor de todo es que la experiencia de nadar en aguas abiertas no será solo la ausencia de miedo y estrés, sino que se convertirá en una experiencia agradable, tranquila, de plena confianza y como en la mayoría de los casos, completamente adictiva.

Miedo: ¿Podré? ¿Seré capaz?
Ante lo desconocido, mentalmente nos disuadimos de hacerlo. A la mente le encanta jugar con nosotros, por norma general tiende a retenernos en nuestra zona de confort, pero hay que hacerle ver que esta zona se puede ampliar, y lo que antes era desconocido ahora también puede formar parte de nuestra zona de confort.
La mente juega con nosotros a través de pensamientos que pueden llegar a coartar nuestros deseos.

– Uff. Eso parece estar muy lejos. ¿Podré nadar esa distancia?
– Soy tan lento que no voy a llegar nunca.
– El mar está muy picado y agitado…¿me voy a ahogar?
– ¿Y si no veo las boyas?.
– ¿Y si me canso? ¿A quien le grito?

Pensamientos como estos son los que pueden hacer que sea un muro infranqueable el simple hecho de lanzarnos al agua. Hay que superarlo.

¿Cómo? Confía en los hechos. Solo porque la mente te diga esto o aquello no tiene porque ser real.
Si te pones nervioso viendo el recorrido entero de la travesía y lo lejos que están las boyas o la orilla, piensa en tus sesiones de entrenamiento en las que has nadado esa distancia e incluso más.

– Sí, puedo nadar esa distancia.
– Lo he hecho antes y disfruté con ello.
– Lo voy a hacer hoy también y tendré mi recompensa.
Mentalízate para nadar en aguas abiertas. Piensa en la técnica. Brazada a brazada. Confía en ti mismo y en el entrenamiento que has realizado.

• Buena posición.
• Buen agarre.
• Buena patada.
• Respiración correcta.
• Buen ritmo (el tuyo, el bueno)

No hay otra opción que seguir adelante y conquistar la distancia. Incluso si el mar o el medio en el que vayas a nadar no están en buenas condiciones, tu cuerpo te dará la ventaja necesaria para conseguirlo.

Un pequeño truco, si aún así te sientes incomodo en el agua, es ampliar un poco la rotación de tu cuerpo y cabeza cuando vayas a respirar. Con este punto extra de rotación podrás ver el cielo y no será todo agua. Puede ayudar a relajarte. Pero como todo, practícalo primero en la piscina para poder mantener una brazada sólida.e.

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